Emilia
¿Hace cuánto no sonríes?- le preguntó incrédula.
Emilia sorprendida no supo que responder, la interrogante le helo la sangre, nunca había sido muy sonriente pero siempre la habían considerado una persona optimista y feliz, ¿Cuándo y por qué cambió? serían las verdaderas preguntas.
Para Emilia el mundo era lógico y lleno de emociones que no podía controlar en ocasiones, su mayor frustración era que el mundo estuviera podrido de hipocresía.
Quería vomitar cada vez que escuchaba una verdad mal contada o personas traicionando otras.
No entendía cómo podían hablar de amores y sentir horrores.
El mundo para ella ya no tenía sentido pero entendió que su sonrisa se borró el día que entregó y se le destrozó.
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