Te extraño
Toda mi vida he corrido buscando acelerar el tiempo y todo a mi alrededor, así fui creciendo como una mujer fuerte, un poco dura, sin tiempo para detenerme a pensar en cosas como que ya no estuvieramos lado a lado.
Nunca me detuve a pensar en disfrutar un poco más esas salidas al cine o las tardes en casa, mucho menos me preocupe en abrazarte más cuando te tenía tan cerca, estuve segura que estaríamos juntas siempre, y no me preocupe.
Pero entonces entendí que todo puede cambiar y cambió. Estoy lejos, a kilómetros de distancia de mi más grande amor.
No importa la edad o qué tan fuerte sea, porque descubrí que te amo y extraño tanto que me duele.
¿Qué extraño de ti? Esa calma que transmites, tú bondad inquebrantable y esa sabiduría celestial que ha guiado mi existencia desde mi primer palpitar.
Extraño mirar esas puertas cristalinas que revelan un alma transparente y honesta, esas puertas que un 2 de marzo me despidieron sin poder contener las aguas que se derramaban a través de ellas.
Extraño mirar como los rayos del sol iluminaban tú rostro y como en las frías noches te convertías en una niña a la que debía acunar hasta dormir.
Extraño poder besar tus mejillas y contarte mis pesares, llorar en tus brazos y sentir tu abrigo.
Extraño verte reír y disfrutar cada día, siempre agradeciendo al padre todo lo que nos da.
Ya a estas alturas la garganta se me cerró y los ojos a punto de llorar mares están, porque lo que más extraño es tener a mi lado a mí media mitad.
Te extraño mamá.
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