Sentir, nada más que sentir

Sintió que el aire le faltaba, no le importó.

Sintió que la garra de un animal se clavaba en su corazón y lo destrozaba, no le importó.

Sintió que la garganta le ardía y se cerraba impidiendo que un grito desesperado se liberara, no le importó.

Sintió que sus ojos se cristalizaban y las mejillas se le bañaban de tristeza, tampoco le importó.

Sentir, nada más quería, solo sentir que aún vivía, aunque le costara todo ese dolor.

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