Alice
Alice se encontró en la parte del camino que menos le gustaría, frente a ella se presentaron dos senderos distintos y ella no entendía por cuál partir.
En su interior solo existía confusión y un montón de nudos amargos. Quería correr tanto y muy lejos, pero también quería llegar al lugar que añoraba.
Agotada se sentó en la tierra, tomó su rostro entre sus manos y gritó, segundos más tarde observo ambos caminos. Para ella los dos tenían cosas que quería pero solo podía caminar por uno.
Pasaron tres días con sus noches y ella aun no se movía. Con llanto gritó al cielo suplicando una señal pero nadie respondió, aquella era su decisión.
Mientras lloraba entendió que no era difícil escoger un camino sino olvidar el otro pues su mayor miedo era fallar en su escogencia y no poder volver atrás.
Después de siete días, al atardecer se puso en pie y con el mayor miedo que podía sentir decidió seguir con su camino por en sendero escogido sin pensar en un posible fracaso.
Alice entendió que debía vivir sin miedo a fallar pues de eso también estaba llena la vida y es mejor vivir que existir.
Gracias por compartir tu historia Alicia.
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