Cuatro paredes y el silencio

Respirar entre cuatro paredes jamás había sido tan revelador, el silencio habló y gritó tan desesperado que no quedó más remedio... lo escuché, acepté y entendí en ese momento que eso era todo lo que podía pedir.
Entonces volvieron las risas sin motivo, las bromas sin sentido y los abrazos espontáneos, la paz había llegado y esta vez para quedarse.

Comentarios